lunes, 15 de septiembre de 2008

La Gran Sabana y Tepuy Chirikayen

Participantes: Edilia C. de Borges, Rosana Langerano, Grisel Urdaneta y Sascha Bursian. Guías: José Capino Díaz y Puki Puki.




Paso Río Kukenan



Chirikayen

Chirikayen

Chirikayen



Salto Esmeralda en El Paují

Fotografías: Sascha Bursian y Rosana Langerano

domingo, 14 de septiembre de 2008

Cumboto - Hacienda Santa María

Participantes: Edilia C. de Borges, Herbert Stegemann, Rosana Langerano y Thamara Gutiérrez
Roraima

22 al 30 de diciembre de 2004

Participantes: Edilia C. de Borges, Rosana Langerano, Mariana Vázquez y Adolfo Rickel. Guía: Basilio

Rosana, Edilia, Mariana, Adolfo y Pemón en Paraitepuy


Tepuy Kukenan

Tepuy Roraima

Rosana en una Pagoda China en el Tepuy Roraima


El Foso en el Tepuy Roraima


Fotografías: Rosana Langerano

jueves, 11 de septiembre de 2008

Hato El Cedral







miércoles, 10 de septiembre de 2008

Ocumare del Tuy - Tocorón


Edilia y Rosana con flores de castaño en plantación de frutales

Bajo el árbol de ilang ilang

Almorzando en casa de la plantación de frutales

Embalse Lagartijo

Transporte público al Embalse Lagartijo

lunes, 8 de septiembre de 2008

San Joaquín - Cumboto (La Ruta de los Españoles)

Participantes: Capitán. Edilia C. de Borges, Rosana Langerano, Thamara Gutiérrez, Herbert Stegemann. Invitado: Juan Carlos Sosa, Guía: Yoyo, Ayudante: Manuel.
Hola amigos todos les cuento.

Sabiendo que siempre estoy en busca de nuevas rutas en la montaña, un amigo me recomendó a otro a quien contacté y luego de trazar con él la estrategia y logística requerida, invité a unos amigos y decidimos realizar esta caminata intensa que nos llevaría desde San Joaquín ( Edo. Carabobo) hasta Cumboto en el Edo. Aragua.Muy temprano (6.00 a .m.), el amable y afable joven Alejandro ya nos esperaba en su transporte en Altamira, lo abordamos rápido porque esa mañanita el frío nos obligaba a ello. ..Pensé:…Ojalá y no nos llueva…Allá arriba, alguien oyó mi súplica. Mientras viajábamos por el autopista el cielo se "abrió" y las nubes se apartaron para dejar asomarse al resplandeciente sol que no nos abandonaría en todo el trayecto del fin de semana…Y vaya, que estaba fuerte…En un restaurant muy atractivo, en el camino, nos detuvimos para desayunar..y después proseguimos nuestro viaje hasta la entrada del pueblo San Joaquín, donde divisamos un taxi. En él nos esperaban ya nuestro gentil anfitrión Juan Carlos y los guías Manuel y Yoyo (con sendos machetes), por lo que deduje que habría "mucho monte que cortar"… Juan Carlos nos informó que la caminata que haríamos sería un recorrido de media montaña de aproximadamente 8 horas de duración, comenzando en San Joaquín a 250 m.s.n.m, subiendo por un sendero hasta llegar a la cota más alta del recorrido en la Fila Corocito (altura aprox. de 2.400 m.s.n.m.), llegando a la mitad del recorrido donde se inicia un caminar semi-llano de aprox. 30 minutos aproximadamente. e ir descendiendo hasta llegar al pueblo de Cumboto aprox. 80 m.s.n.m.Al llegar al pueblo de San Joaquín seguimos en auto hacia sus afueras por una carretera transitable de tierra. Bajamos del auto y Alejandro (quien se devolvería a Ccas) nos tomó una foto del grupo caminante.


Un hermoso día con sol brillante. Caminamos desde ese punto unos 200 metros y nos topamos de inmediato con la casa del Guardaparque de la Zona : "El Ereigue", resultó persona conocida y luego de anotar nuestros datos, darnos algunas recomendaciones y números de teléfono de emergencia, ya que el área estaba muy seca y ya la noche anterior se presentó un incendio que sofocaron sin consecuencias (allí también están destacados funcionarios de la Guardia Nacional y Bomberos Forestales), tomamos fotos y nos despedimos cordialmente .


Según un aviso de Inparques que está ubicado allá, el tiempo a recorrer hasta Cumboto sería de 8 horas 45 minutos. Nosotros hicimos casi 10 horas, no por dificultad del camino, sino por nuestras paradas para fotografías, hidratación, descanso y observación del hermosísimo paisaje. 8.46 am. Sábado: La primera parte del camino es un sendero estrecho entre vegetación corta y reseca, pero que desemboca de repente en un sitio fresco por donde corre el río no muy ancho, cristalino, de corriente fuerte entre rocas grandes. :."El Indio"( 9.20 am.) ..Por supuesto que allí nos detuvimos un ratito ...



Proseguimos por una parte "odiosa" ya que es descampado totalmente, la tierra es arena gruesa casi blanca y tiene subidas y bajadas abruptas, no es muy largo este trecho, da vueltas y revueltas por unas pequeñas colinas erosionadas que me recuerdan el Pico Goering en el PN el Ávila, nos trae a la cima de una colina ( 10.40 a m. ), El Trillo ( 930 msnm), se denomina así porque quedan vestigios de unas instalaciones de hace mucho tiempo, un redondel amplio de paredes de piedra, creo que fue la noria y algo de los cimientos del piso..Imaginamos que allí se molía café, cacao o trigo ...



Más fotografías porque el paisaje desde allí lo amerita por lo bello. ( 10.57 am. salida). Después de caminar unos 20 minutos aproximadamente entramos en un área fresca con vegetación que poco a poco se iba "apretando" sobre nosotros, pasamos un pequeño hilo de agua que bajaba de la montaña y un poco más allá nos encontramos en " Laguneta" ( 12 . 25 mediodía y 1.295 msnm ), sitio precioso, el río baja resfrescando todo el entorno.


Un paraíso de palmas, bromelias, coquetas, riqui-riqui, helechos, sombra de altos caobos.
Caminos entre la selva nublada.Subidas y bajadas cortas y empinadas por senderos de Selva Nublada, clima húmedo con ráfagas de viento..
A veces neblina que difumina el paisaje.

Trayectos llanos que bordean precipicios..Recorridos semi planos y planos, descensos.. Estamos en el Parque Henry Pittier que lo atraviesan viejos caminos de antiguas haciendas cafeteras o cacaoteras.


Llegamos a una pequeña casa de agricultores..Sus dueños sumamente amables nos ofrecen café "recién colao".."El Oro" que la gente ha transformado en "El Loro" ( 1.215 m snm ), los dueños no supieron decirnos el porqué del nombre del sitio..Allí entre animales domésticos (perros, gallo, gallinas) que particularmente me hicieron el descanso imposible, nos sentamos para el breve almuerzo ..Luego de conversar un rato nos despedimos a la 1.40 pm , prosiguiendo nuestro camino; Ahora lo seguimos por entre un mar de "Coquetas" unicolor, fucsia..Muy alegre…A la altura de los 1.855 msnm / 3.20 pm., encontramos un rancho abandonado, sin ninguna relevancia. Continuando la travesía caminamos por la Fila de Corocito (aprox. 2.400 msnm .) en ella encontramos la Hacienda Santa María ( 4.34 p.m/595 msmm) . que nos marca la mitad del recorrido.Aún cuando su casa colonial antigua,(sumamente descuidada) con patios para secado de café o cacao, está habitada por lugareños , las estructuras de la planta procesadora es una verdadera ruina, sus antiguas paredes de recios ladrillos y gruesos muros, son testigos mudos de la otrora y floreciente actividad que allí se desarrollaba, con esclavos traídos de las lejanas tierras africanas Encontramos a otros excursionistas acampando en sus predios. Estuvimos ahí poco tiempo, el suficiente para conocer las instalaciones en pié y tomar un pequeño refrigerio. . El caminar desde acá lo hacemos por un sendero estrecho de terreno casi plano, muy pocas subidas .


La vegetación es abundante, pero sólo se ve fresca en las copas de algunos árboles, los riachuelos que bajan de la montaña están secos. Llegamos al sector llamado Dos Ríos, donde se unen dos corrientes ( 6.27 pm.), también está sin agua. La hojarasca que levantan nuestros pasos, más tarde traerán fastidiosas consecuencias (mordidas de chivacoas a profusión)..Aquí en este sitio, dos caballos que pasaban, con sus cascos terminaron con la vida de una serpiente Coral. A lo largo del recorridoYoyo nos informa que desde la hacienda hasta Cumboto hay 11 kilómetros . Llegamos Ahora a la zona "Buena Vista" es toda un área larga y amplia muy árida en este momento. Ya eran las 6.30 pm, cuando pasamos por allí. La oscuridad nos obligó a utilizar las linternas, la luna se había escondido. Comenzamos a oír a nuestra derecha hacia el precipicio, a la izquierda teníamos la pared montañosa, un rumor creciente de agua que corría, no la veíamos pero se "olía" la humedad y sentíamos el refrescar del ambiente…Se nos informa que son los pozos especiales para el baño. Lástima que ya era tarde. Estamos al final del camino en la entrada del pueblo de Cumboto (7.10 pm, /80 msnm). Los habitantes en la calle nos veían pasar y saludaban a los guías y a Juan Carlos, todo mundo se conoce por allá. Nos esperaba una camioneta ¡Aleluya!, y en ella se nos dio la cola a la posada donde pernoctaríamos .Posada "Lluvia de Cumboto"..Tiziana la esposa de Juan Carlos nos estaba esperando con un riquísimo brebaje de papelón con limón…Las instalaciones de la posada construida sobre las ruinas de una antiquísima hacienda de café, aún en ciertas partes conserva algunas columnas, paredes, pisos, parte de la maquinaria donde se procesaba el producto .Se ha hecho allí un muy buen trabajo. El diseño y construcción lo hicieron integrantes de la misma familia y por eso resume cuidado, amor y cariño en todos sus rincones. Techos altos con vigas de madera .Muebles, enseres, adornos, sanitarios, todo respeta la armonía de una casa colonial bucólica del siglo pasado…Sumamente armónico y agradable.. Después de tan intenso ejercicio nada mejor que disfrutar de un descanso en el chinchorro y de una criolla cena doméstica. Habíamos hecho planes para una simpática sobremesa con juegos y lecturas, pero el confortable ambiente nos rindió y pronto nos fuimos a dormir. Había sido una jornada, no agotadora pero si necesitábamos un descanso. Domingo: Al día siguiente nada mejor que un desayuno criollo para repotenciar nuestras energías y luego mientras Thamara y yo fuimos a visitar el pueblo y bañarnos en el río cercano: "Pozo Azul, a sólo 20 minutos de la posada, Rosana aprovechó de disfrutar de un relajante y recuperador masaje, que por supuesto posteriormente nosotras también lo tomamos.Fue el clímax de tan hermosa mañana.El almuerzo que se nos ofreció, saludable, sabroso y natural . Nada muy elaborado, pese a ello su sencillez y sabor se conjugaron para sentirnos halagados y satisfechos, y ello se evidenció en el "repetir" de los platos y la limpieza de los mismos cuando nos sirvieron la sobremesa: Dulce de Parchita ..que alguna confundió con pera…Cosas de paladares.Ya casi a las 4.00 p.m., nuestro amigo Alejandro nos vino a buscar para regresarnos a Caracas. En resumen fue una fin de semana sumamente enriquecedor en cuanto ruta nueva, compañía agradable y experiencias no conocidas pero muy, muy positivas.

Nos vemos en la próxima


Edilia C. de Borges
Fotografías: Edilia C. de Borges

sábado, 6 de septiembre de 2008

Fila “El Loro”- Serranía del Interior

Sábado 23.9.2006

Las montañas del sur esconden muchos tesoros. El espacio es extenso. Las rutas conocidas hacia ella abundan “escondiditas" y resguardadas” por los pocos campesinos que allí viven y quienes se han ido transmitiendo información de una a otra generación. También es tentador terreno para aquellas personas, como nosotros, a quienes les gusta explorar y descubrir paisajes nuevos.Bajo esta premisa, este sábado 23, apenas amaneció, mis amigos y yo desde Caracas tomamos rumbo a los estados Miranda y Aragua, buscando llegar a la Fila Maestra de la Serranía del Interior, donde todavía existe selva nublada. Nuestro interés también se centraba en recolectar especies botánicas, objetivo que logramos gracias a la gran cantidad de especies que alberga, por ejemplo un viejo árbol caido, lleno de epífitas de todo tipo, algunas nunca vistas.



Después de hacer “varios toques técnicos” en la vía para visitar amigos en algunos viveros afiliados a Avepalmas y dejarles material para la ampliación de su valiosa propagación de árboles y palmas, nuestro norte nos llevó al Sector Campo Alegre, bien lejos de la carretera, por un camino que se adentra en la montaña. Encontramos un cartel señalizando la Finca Santa Bárbara, que tiene, según nos informó su actual propietaria, 500 años de establecida. Al principio se extendía por muchas hectáreas llegando sus límites hasta el Sector El Loro, fue parcelándose a medida que nuevos dueños la adquirían. La sección que queda hoy día, es medianamente grande y en ella nacen 6 manantiales de agua que independientemente llevan sus aguas al cauce del río Zuata, uno de los afluentes del embalse de Camatagua.Interesante las diferentes especies de plantas medicinales y hortalizas, que la señora de la casa cultiva con cariño y esmero, zarzaparrilla, jengibre, cúrcuma, habichuela y cantidades de frutas, nos da una cátedra de las propiedades de la medicina natural. De la antigua casona quedan pocos vestigios, sobre ellos se construyó la estructura actual, sin embargo persisten algunos trechos de piso en ladrillos, vigas de maderas en los techos, puertas con manillar de cobre, y una preciosa habitación donde reinan los helechos, invaden todo el espacio, hasta colgando del techo y no sólo criollos, sino también de extracción extranjera, oscurecen el espacio y resguardan viejas máquinas procesadoras de café y un vetusto tinajero. Son muchas e interesantes las historias por contar de la Sra., pero será en otra oportunidad no teníamos tiempo para quedarnos.





Proseguimos nuestra marcha bajo un techo de bambúes, ascendemos por un camino de tierra poco transitado hasta llegar a otra hacienda, ”La Barquera” es ésta la última casa que veremos, más allá todo “es monte y culebra”. Descendientes de los antiguos dueños, la cuidan. Tiempo atrás fue cobijo de caballos de carreras que se destacaron nacional e internacionalmente, otroras glorias del pasado. Traen reminiscencias las fotos en las paredes de los eventos con fechas 1956, 58…


Hermosos jardines donde las flores de todo tipo conviven, variedad de heliconias y crotos, árboles frutales de limoneros, aguacates, cambures, mangos, guanábanas, guayabas, que maravilla de cultivo de albahaca... Gentil nuestro anfitrión nos brinda bebidas frías y amena conversación. Pasado un tiempo prudencial, uno de sus empleados nos acompaña hasta el sitio donde comenzaremos nuestra caminata. Son las 11.47 de la mañana y estamos a una altitud de 800 m.s.n.m., admirando el precioso entorno circundante, tomando fotografías, recogiendo muestras de plantas,se nos fue yendo el tiempo y para cuando llegamos a la Fila Maestra, no muy lejos del Topo Santo Domingo, estábamos a una altitud de 1.120 m.s.n.m.



Allí bajo la sombra de frondosos árboles, acompañados por una curiosa mariposa azul, almorzamos. Luego seguimos nuestra caminata en terreno plano hasta donde comenzaba a descender, desde allí nos devolvimos y con paso mesurado, regresamos a la hacienda donde dejamos nuestro vehículo. El reloj marcaba las 2.47 p.m. - un paseo lindo de 3 horas.


Con una última visión de un hermoso caballo de “coleo” cuyo dueño estaba de visita, nos despedimos.Sin prisa descendimos la ruta que comenzamos en la mañana y cargados cada uno de nosotros con frutas, plantas, flores y el recuerdo de un día precioso y compañía agradable, retornamos a nuestras casas.

Nos vemos en la próxima.


Edilia C. de Borges


Fotografías: Rosana Langerano

jueves, 4 de septiembre de 2008


La Laguna del Hoyo



Diciembre 2007



Hola amigos todos, les cuento:
Viajar al estado Mérida siempre es placentero más aún si el viaje lleva el objetivo de caminar por sus páramos y conocer una nueva ruta, con todo y las sorpresas que ello acarrea, además de re-encontrarnos con los siempre hermosos y cambiantes paisajes y la gentileza de sus habitantes.
Mis amigas y yo con un organizado y previsto itinerario decidimos irnos entonces para conocer la Laguna del Hoyo, situada en estribaciones de nuestra Sierra Nevada.
Al llegar a la ciudad de los caballeros, ya nos esperaba un transporte contratado, la camioneta de doble tracción nos llevó entonces desde el Terminal de buses hasta el sector de Escagüey con una distancia en tiempo de 50 minutos.
Lamentablemente me di cuenta que el interior del país no se diferencia mucho del mal de la capital, porque una larga cola de vehículos retrasó nuestra llegada al destino.

Una muy hermosa y elegante posada, decorada con exquisito gusto y sumamente agradable por ofrecer calor de hogar, situada en las afueras de la ciudad, privilegiada por estar situada en lo alto de una extensa colina a la entrada de la intrincada montaña, una de tantas que
circunda a Mérida, desde allí se divisan claramente los valles cultivados a su alrededor.





En razón al retardo en que incurrimos no pudimos hacer la caminata que teníamos prevista, así que una vez registradas en la recepción y asearnos un poco en la habitación que nos asignaron, dejamos nuestros equipajes y nos fuimos a recorrer los alrededores y almorzar. Bajo una lluvia muy fina caminamos bajando la colina hasta llegar a la carretera, donde a unos pocos kilómetros encontramos un restoran que nos habían recomendado. Muy bien atendidos por los gentiles anfitriones degustamos una sabrosa comida típica de la región en un ambiente familiar y rodeadas de flores y jardines por todas partes.
Mientras nos servían mis amigas se “volvieron locas” primero con un gordo gato doméstico y negro de mirada implorante retadora y después con un cachorrito pequeño y juguetón, que cual una mota de pelo blanco, con sus gracias se ganó la sensibilidad de ellas, al respecto hice “mutis”, no me agradan tanto los animalitos, conservo la distancia. Salimos ahítas de allí y para bajar la comidita hicimos un recorrido primero por algunas tiendas de variada artesanía, luego la Casa del Ponche, donde probamos varias mezclas del mismo: afrodisíaco, de canela, de mistela y otros, quedándonos con el tradicional de canela y comprando una botella, nos dieron sendos vasitos plásticos y fuimos bebiendo para contrarrestar el friíto, visitamos también La Casita de la miel donde venden productos de la abeja, además de polen. Proseguimos luego por senderos fuera de la carretera sin perder el norte, subimos y bajamos y nos internamos por un camino medio plano, muy fresco por la profusión de flora de la región, líquenes y musgos hasta llegar a un puentecito desde donde nos devolvimos ya empezaba a oscurecer y el frío comienza a sentirse.

Ya en el acogedor salón de la posada, provisto de libros, revistas, cuadros y obras de arte, mientras esperábamos la cena hicimos una muy amena tertulia. Luego nos retiramos a nuestra habitación donde reanudamos nuestra conversación al calor de tragos del ponche que todavía quedaba.
Al día siguiente a las 8.30 ya rodábamos en la camioneta, incluyendo el guía contratado rumbo al páramo, el vehículo de doble tracción recorrió una angosta carreterita, que algunas veces daba vértigo mirar hacia los lados, por la altura donde íbamos.
Al término de esta vía llegamos a un amplio sector plano rodeado por montañas, nos bajamos porque desde allí caminaríamos hacia nuestra meta. Nos despedimos del chofer hasta la tarde y siguiendo al guía comenzamos a caminar con temperatura de -18 y un tiempo despejado, lentamente por el serpenteante sendero el agreste paisaje que adelantamos era de una imponente belleza, a lo lejos distinguimos una caída de agua que refulgía entre las negras rocas.




Vacas, toros , caballos y mulas pastaban por doquier a su libre albedrío indiferente a nuestro paso, aunque para ser sincera yo me “moría” cuando tenía que pasar al lado del toro con unos cuernos afilados de longitud considerable, en esos momentos me le “pegaba” al guía cual garrapata.
Subimos todo el tiempo impulsados por la magnética atracción que nos ejercía la maravillosa vista, las montañas tenían un tinte azulado por la neblina que poco a poco se les iba retirando, hondonadas donde se escondían manantiales, riachuelos sonoros y cristalinos se precipitaba con fuerza entre las piedras por inclinados flancos del terreno.
Frailejones no florecidos, arbolitos “Colorados” se levantan por las orillas. A algunos todavía les brilla la escarcha de la noche.


A intervalos se alzaba en un montículo una blanca cruz de madera con la que los lugareños católicos señalizan el periplo de “El calvario” en la semana santa. Como era la primera vez que transitábamos esa ruta, íbamos muy atentos para captar los innumerables y preciosos paisajes. El buen tiempo reinante favorecía nuestros deseos para captar en imágenes fotográficas lo que se nos ofrecía. Calmadamente atravesamos varias “ventanas” en las abras de algunas altas colinas, ya en la última cruz que conseguimos, detrás de ella una secuencia de enormes piedras escondía el caminito que haciendo un alto de repente
me llevó enfrente de la laguna que buscábamos:”La Laguna del hoyo” y tiene muy bien puesto el nombre porque está en un hueco u hoyo encerrada por todos lados excepto por donde estábamos nosotros.


Es un sitio encantador, caí bajo el hechizo del bellísimo panorama y me senté en la roca en estado contemplativo, mientras mis acompañantes iban de un lado al otro tomando fotografías. El fondo de las aguas en algunas partes se traslucía viéndose su lecho cuajado de piedrecitas y guijarros y en otras era oscuro supongo que debido a la profundidad, no es tan grande como la Laguna del Santo Cristo, pero su tamaño es respetable, a sus orillas el romerito paramero y los frailejones realzan el paisaje.



Nos sentamos un buen rato allí aprovechando para merendar, hasta que la voz del guía nos trajo a la realidad recordándonos la hora, debíamos devolvernos porque el chofer nos esperaba a una hora que ya se acercaba.
Con paso más rápido desandamos el camino de piedras de todos tamaños y formas. Una vez en el plano subimos a la camioneta. Volvimos a la posada a recoger el equipaje y despedirnos de los gentiles anfitriones y de nuevo en el Terminal de buses cómodamente esperamos la salida del nuestro hacia Caracas donde llegamos al día siguiente muy temprano y sin contratiempos, trayéndonos el recuerdo del dulce sabor experimentad de una nueva vivencia en los páramos andinos.

Nos vemos en la próxima,

Edilia C. de Borges
Fotografías: Rosana Langerano

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cerro La Guamita – Cascada “Cola de Caballo”
Sábado 8 de Abril del 2006
Hola amigos todos, les cuento:
El consenso de 5 amigos aventureros en busca de nuevas rutas para excursionar, éste sábado 8 nos llevó a salir de Caracas a las 6.30 de la mañana y sin mucha velocidad en nuestros vehículos nos trasladamos en menos de 2 horas al cercano pueblo de Ocumare del Tuy en el Edo. Miranda. Llegamos con antelación a la hora fijada para reunirnos con el amigo Teobaldo Alvarado con quien durante 2 semanas había estado coordinando la excursión. Mientras él finiquitaba los últimos detalles, nuestro amigo Sven conversaba con gente amiga, nosotras nos dedicamos a conocer los alrededores. Estábamos frente a la plaza Bolívar, pequeña pero bastante acogedora por lo sombreada, y limpia. Grandes árboles, jardines bien cuidados macetas con alegres flores y bancos, para sentados, disfrutar el entorno..En la calle posterior a la plaza aún persisten endebles y precarias ruinas de una antigua casa con muchas puertas y ventanas coloniales, hay una placa en una de las paredes, que lamentablemente no pudimos leer por estar protegida la fachada con una cinta que impide el paso, protegiendo así a los transeúntes de un posible desplome, ya ocurrió.. Visitamos también la sencilla iglesia engalanada con muchas flores avisando las festividades de Semana Santa.


Fuimos llamadas para continuar nuestro camino hasta algunas cuadras más adelante, donde nos sorprendimos al ver un autobús con personas adentro que nos estaban esperando, solicitaron que los siguiéramos hasta la sede de la UOE (Unidad Operaciones Especiales) de la policía local. Allí el Jefe del Comando, el Oficial Richard González nos recibió, indicó donde debíamos estacionar nuestros carros, nos hizo recomendaciones, nos dio sus números telefónicos (por cualquier eventualidad), y aún más destacó a dos de sus agentes quienes armados nos escoltarían todo el tiempo en nuestra caminata. Así que ahora éramos además de nosotros cinco, dos efectivos, varios estudiantes universitarios, seis jóvenes integrantes del Grupo SAD (Salvamento Auxiliar de Desastres) con su equipo de primeros auxilios, un guía (Guillermo Infante),Teobaldo y sus dos hijos; En total 22 personas, sin contar el chofer del bus. Todos fuimos registrados en el Comando con nombres y documentos de identidad, el Jefe González nos explica que la zona que visitaríamos es peligrosa en el sentido que la utilizan muchos maleantes y mal vivientes. Nos tranquiliza saber que vamos super- bien custodiados.
En el autobús nos llevan hasta la base del Cerro “La Guamita” 1-100 m., que no está muy lejos del Comando, por un camino de tierra en 20 minutos estamos allá. Es éste nuestro primer objetivo..Son las 9.40 a.m., Guía adelante, el grueso del grupo en el medio y los custodios atrás y adelante se turnan en el camino..Avanzamos por un camino ancho no asfaltado plano que en recorrido de 300 metros ya nos lleva hasta el Primer Salto del río, algunas personas se bañaban en él, no es muy bonito que digamos, el agua en un único chorro cae desde lo alto unos 10 m. y se empoza en un espacio circular mitad natural y mitad artificial por paredes contenedoras de un brocal de piedras. El agua luce oscura , pero en el desaguadero se torna cristalina, es como un pequeñito “hueco” en el recodo de la montaña. Al atravesar el río comenzamos la subida en cuesta pronunciada hacia la montaña, la maleza por todas partes está muy seca, caminamos sobre abrojos y bastantes hojas secas caídas.



El calor comienza a sentirse, el final de la subida llegamos al sitio denominado “La Toma”, donde abandonado, está un tanque cerrado de cemento para represar agua, tuberías gruesas y ruinas de una casa. Hace años esto se utilizaba para enviar agua al pueblo. Fue sustituida por una red moderna. Acá hacemos un breve descanso para hidratarnos y reagruparnos, continuamos subiendo llegando al 2º Salto, que es hermoso. El sendero que nos ha llevado hasta él está “encajonado” entre el talud de la montaña y un precipicio. Antiguamente se le construyó un murito y se colocó una placa informando que la obra data del período gubernamental de Juan Vicente Gómez.

El final del sendero es una formación de grandes rocas naturales, unas encima de otras y desde las más altas se desprende un potente chorro de agua, al caer forma una piscina natural ancha y profunda con suelo arenoso, con piedras resbaladizas a su alrededor. A veces algunos visitantes osados se bañan allí, preferimos no hacerlo…Susto….
De allí el río se angosta, pero va cayendo con fuerza entre piedras hacia una especie de cañada. Quise verlo desde más cerca y acompañada de mi amiga Thamara, el guía y otros jóvenes, nos atrevimos a bajar la cuesta, aunque no largo es dificultoso, es tierra suelta llena de piedrecillas, los pies ruedan por ellas, las ramas para agarrarse están secas y quebradizas no son confiables para agarrarse de ellas. Apoyándonos firmemente en nuestros pies y manos, casi “sentadas a veces” logramos llegar al fondo. El espectáculo de la cascada es precioso visto desde este ángulo. Se ha formado una cueva por la fuerza del agua, hay pozos profundos, el agua corre con fuerza..Tomamos fotografías y desde arriba nos llaman para reanudar el camino. La subida es más fácil. Tomamos ahora otra dirección, opuesta a la que empezamos. Subimos un corto camino encementado que nos lleva a la casita de dos lugareños a los que solicitamos permiso para pasar por sus predios, por supuesto lo primero que me recibe son los ladridos y acercamiento no deseado de un perro inquieto..Yo me escondo detrás de uno de los agentes para pasar “y que inadvertida”.. Caminamos entre malojos altos e irritantes y mucha vegetación reseca y en algunas partes quemadas por el fuego. El sol ahora si que está “bien caliente”, arde la piel, el calor sofoca, la sed nos agobia, no es recomendable beber el agua del río (que ahora no vemos ni oímos) así que hay que racionar el agua potable que llevamos. Algunos de los participantes se cansan y “descomponen un poco” debido a la alta temperatura. Descansamos y luego de un rato alcanzamos la “cumbre” del cerro 1.100 m. lee el altímetro, damos la vuelta a una curva y ahora el ambiente se vuelve más suave.
El camino angostico serpentea entre frondas, árboles altos (Mijaos, Jabillos, Caobos, flores de Riquiriquí, se oyen cantar los pájaros, vuelan hermosas mariposas. Algo anecdótico: Al pié de un alto caobo, se desprendió parte de su corteza en un trozo bastante grande, debe pesar sus buenos kilos, pero ello no es óbice, para que Corina le “ponga el ojo”. Así que cuando veníamos de regreso, ella cargó con su “quintal de preciosa madera” durante un buen largo rato, claro que la ayudaron algún ratico..Y todo porqué ya visualizaba la hermosa talla o escultura en la que transformaría tan preciado tesoro..Estaremos pendientes de verla y de saber cuanto le duelen los brazo al día siguiente.


Largo tiempo nos llevó llegar a una bajada y al río promisorio para el baño, pero nuestro guía no nos dejó quedar, con mucho cuidado me toma de la mano y me hace subir por encima de unas rocas altas semi-lisas y posteriormente bajar por un corto sendero escondido entre la maleza y las piedras, bastante inclinado. Bajamos como pudimos usando todas las técnicas incluyendo el “culi-cross”, se oía un bramar de agua…pero ocupada con lo mío no me atrevía a ver más nada…ya abajo..Oh maravilla…La Cascada Cola de Caballo (20/25 m.aprox. de caída). Se llama así porque al caer con fuerza forma una onda o desnivel semejante a la cola de este animal. Forma una poza grande, ancha, al despeñarse forma una cortina de lluvia que se disuelve en espuma que dispersa el viento.
Algunos no esperamos el almuerzo, con premura nos desvestimos y de inmediato nos lanzamos al agua, fresca, fría, reconfortante y creo que nuestro placer era tan evidente , que muy pronto casi todos estaban en el agua. Sven me dejó asombrada al verlo tan impasible y seguro de si al nadar por detrás de la caída de agua…Pesar sentí al ver a los dos agentes que sudorosos, que sólo se permitieron quitarse su chaleco antibalas y abrirse la camisa para sentir un poco de aire, estaban de servicio y no podían acompañarnos a nadar. Sus miradas tenían un deje de cierta sorna de envidia envidiosa, porque el calor los aplastaba…Ya les tocará en otra oportunidad Aracelys…


Luego del baño, el almuerzo, sesión de fotos y de grata conversación..Y a devolvernos. Eran las 3 de la tarde…Vimos algunos focos de incendio lejos y cerca de nosotros..El verano y la consecuente sequía ya se presentan con fuerza.
El autobús nos esperaba puntual y nos devolvió donde teníamos nuestros vehículos..Allí nos despedimos de todos, agradeciendo su compañía alegre, cordial, sana, gentil y amable que compartimos en esta excursión sabatina, prometiendo volver.. Agradecemos también la colaboración de los organismos oficiales y privados, la eficiencia de los agentes de la UOE, la logística del amigo Teobaldo, la paciencia del guía Guillermo.
Nosotros cinco luego de una “parada” obligatoria para cargar gasolina y refrescar nuestra sed con bebidas frías, tornamos a Caracas, felices por la mutua compañía, el maravilloso día compartido y por haber conocido una ruta nueva de esparcimiento..

Nos vemos en la próxima,

Edilia C. de Borges

Fotografías: Rosana Langerano