


Chirikayen
Chirikayen
Chirikayen

Salto Esmeralda en El Paují

Rosana, Edilia, Mariana, Adolfo y Pemón en Paraitepuy
Tepuy Kukenan
Tepuy Roraima
Rosana en una Pagoda China en el Tepuy Roraima
El Foso en el Tepuy Roraima


Según un aviso de Inparques que está ubicado allá, el tiempo a recorrer hasta Cumboto sería de 8 horas 45 minutos. Nosotros hicimos casi 10 horas, no por dificultad del camino, sino por nuestras paradas para fotografías, hidratación, descanso y observación del hermosísimo paisaje. 8.46 am. Sábado: La primera parte del camino es un sendero estrecho entre vegetación corta y reseca, pero que desemboca de repente en un sitio fresco por donde corre el río no muy ancho, cristalino, de corriente fuerte entre rocas grandes. :."El Indio"( 9.20 am.) ..Por supuesto que allí nos detuvimos un ratito ...



Trayectos llanos que bordean precipicios..Recorridos semi planos y planos, descensos.. Estamos en el Parque Henry Pittier que lo atraviesan viejos caminos de antiguas haciendas cafeteras o cacaoteras.













El final del sendero es una formación de grandes rocas naturales, unas encima de otras y desde las más altas se desprende un potente chorro de agua, al caer forma una piscina natural ancha y profunda con suelo arenoso, con piedras resbaladizas a su alrededor. A veces algunos visitantes osados se bañan allí, preferimos no hacerlo…Susto….
De allí el río se angosta, pero va cayendo con fuerza entre piedras hacia una especie de cañada. Quise verlo desde más cerca y acompañada de mi amiga Thamara, el guía y otros jóvenes, nos atrevimos a bajar la cuesta, aunque no largo es dificultoso, es tierra suelta llena de piedrecillas, los pies ruedan por ellas, las ramas para agarrarse están secas y quebradizas no son confiables para agarrarse de ellas. Apoyándonos firmemente en nuestros pies y manos, casi “sentadas a veces” logramos llegar al fondo. El espectáculo de la cascada es precioso visto desde este ángulo. Se ha formado una cueva por la fuerza del agua, hay pozos profundos, el agua corre con fuerza..Tomamos fotografías y desde arriba nos llaman para reanudar el camino. La subida es más fácil. Tomamos ahora otra dirección, opuesta a la que empezamos. Subimos un corto camino encementado que nos lleva a la casita de dos lugareños a los que solicitamos permiso para pasar por sus predios, por supuesto lo primero que me recibe son los ladridos y acercamiento no deseado de un perro inquieto..Yo me escondo detrás de uno de los agentes para pasar “y que inadvertida”.. Caminamos entre malojos altos e irritantes y mucha vegetación reseca y en algunas partes quemadas por el fuego. El sol ahora si que está “bien caliente”, arde la piel, el calor sofoca, la sed nos agobia, no es recomendable beber el agua del río (que ahora no vemos ni oímos) así que hay que racionar el agua potable que llevamos. Algunos de los participantes se cansan y “descomponen un poco” debido a la alta temperatura. Descansamos y luego de un rato alcanzamos la “cumbre” del cerro 1.100 m. lee el altímetro, damos la vuelta a una curva y ahora el ambiente se vuelve más suave.
El camino angostico serpentea entre frondas, árboles altos (Mijaos, Jabillos, Caobos, flores de Riquiriquí, se oyen cantar los pájaros, vuelan hermosas mariposas. Algo anecdótico: Al pié de un alto caobo, se desprendió parte de su corteza en un trozo bastante grande, debe pesar sus buenos kilos, pero ello no es óbice, para que Corina le “ponga el ojo”. Así que cuando veníamos de regreso, ella cargó con su “quintal de preciosa madera” durante un buen largo rato, claro que la ayudaron algún ratico..Y todo porqué ya visualizaba la hermosa talla o escultura en la que transformaría tan preciado tesoro..Estaremos pendientes de verla y de saber cuanto le duelen los brazo al día siguiente.

Largo tiempo nos llevó llegar a una bajada y al río promisorio para el baño, pero nuestro guía no nos dejó quedar, con mucho cuidado me toma de la mano y me hace subir por encima de unas rocas altas semi-lisas y posteriormente bajar por un corto sendero escondido entre la maleza y las piedras, bastante inclinado. Bajamos como pudimos usando todas las técnicas incluyendo el “culi-cross”, se oía un bramar de agua…pero ocupada con lo mío no me atrevía a ver más nada…ya abajo..Oh maravilla…La Cascada Cola de Caballo (20/25 m.aprox. de caída). Se llama así porque al caer con fuerza forma una onda o desnivel semejante a la cola de este animal. Forma una poza grande, ancha, al despeñarse forma una cortina de lluvia que se disuelve en espuma que dispersa el viento.
Algunos no esperamos el almuerzo, con premura nos desvestimos y de inmediato nos lanzamos al agua, fresca, fría, reconfortante y creo que nuestro placer era tan evidente , que muy pronto casi todos estaban en el agua. Sven me dejó asombrada al verlo tan impasible y seguro de si al nadar por detrás de la caída de agua…Pesar sentí al ver a los dos agentes que sudorosos, que sólo se permitieron quitarse su chaleco antibalas y abrirse la camisa para sentir un poco de aire, estaban de servicio y no podían acompañarnos a nadar. Sus miradas tenían un deje de cierta sorna de envidia envidiosa, porque el calor los aplastaba…Ya les tocará en otra oportunidad Aracelys…
